Rotulación a Mano


La Rotulación Tradicional a ManoSign Painting según el término original anglosajón- era la artesanía que se encargaba de pintar a pincel los rótulos y los carteles de los negocios. Con la llegada al mercado del vinilaje y la impresión digital -ya entrada la segunda mitad del s.XX- el oficio cayó en picado, y con él no sólo el arte manual de la rotulación sino todos los conocimientos estéticos, tipográficos, compositivos y de diseño que atesoraban los artesanos, dando lugar a rótulos cada vez más pobres y banales. El ahorro, como tantas otras veces, trajo consigo el empobrecimiento general del producto. Hoy, vistos estos resultados, vivimos una vuelta a lo artesano en lo que al cuidado del producto se refiere. Cada vez más negocios ofrecen al público productos elaborados, con tiempo y cariño, buscando la calidad por encima de la cantidad. Es por esto que la Rotulación a mano también ha visto una subida de la demanda, pues estos negocios buscan una imagen acorde con los principios que reivindican, y el plástico nunca será un elemento de conexión empático con el cliente. La rotulación a mano, en cambio, sí lo es: el ser humano reconoce inconscientemente lo humano en aquello hecho a mano por un semejante. La rotulación a mano además cuenta con una técnica tradicional de pincel que ha sobrevivido generaciones para asegurar un resultado profesional, y al utilizar pintura de esmalte los resultados pueden durar décadas en perfecto estado. La rotulación a mano nunca es un gasto, es una apuesta por la belleza, la tradición artesana y la calidad, es decir: una inversión a futuro.

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